La corbeta "Unión" en combate


LA CORBETA “UNIÓN” EN COMBATE

Doble Ruptura del Bloqueo de Arica, 17 Marzo 1880

La belleza y hospitalidad de nuestro velero, no debe hacernos olvidar que, como buque escuela, formamos marinos, pero marinos de guerra. Como amantes de la paz, estamos exigidos de que nuestros guerreros sean los mejores. Los hombres y mujeres que aquí se forjan, deben tener el temple para consagrar a su nación lo mejor de sí mismos, incluyendo la propia vida. El B.A.P. “UNION” se enorgullece de llevar el nombre y por lo tanto ser heredero de la mística de una nave invicta que se ganó, merced a su gallardía un lugar en la historia del Perú. Sus tripulantes desplegando valor y oficio, cumplieron su deber entregando su esfuerzo, su sangre y aun sus vidas en varias acciones de armas, en el mar y luego en tierra integrando los batallones de infantería y baterías de marina. El cuadro representa una escena de la corbeta en plena lucha durante la doble ruptura del bloqueo de Arica el 17 de marzo de 1880 en la que los marinos peruanos cumplieron con éxito la misión encomendada enfrentándose y burlando el bloqueo impuesto por fuerzas enemigas muy superiores.

La escena nos muestra a la nave muy cerca a costa, con su pabellón flameando desafiante, rodeada de piques de los disparos enemigos que la horquillan, no es un día de paseo, no es posible saber si el mar está agitado por la naturaleza o por la lluvia de balas que buscan sin éxito apagar la osadía de esos marinos que se burlan del bloqueo. Jamás habrá un telegrama de Bolognesi en el que le diga a nuestro buque "Apure, Apure", porque en este caso está el bravo Villavicencio al mando, "Entraré a Arica" dijo y cumple. Fogonazos de disparos en los blindados del segundo plano dan idea del cerco de hierro y fuego que se cierne sobre el buque que, aunque es de frágil madera, esta tripulado por hombres de templado acero, cerco que sin embargo ha roto y volverá a romper. Ya se ha desembarazado de la lancha torpedera “Alianza” y de las portas en ambas bandas de la corbeta se observan destellos y fumarolas vomitadas por los cañones Voruz, nos recuerda que esta nave no solo lleva carga, no es pasiva, es guerrera, también hace daño y devuelve muerte a quienes la ofenden y agreden a su patria. Y seguramente nadie la ofende más y es adonde dirige sus fuegos y su rabia, que ese fierro sin alma que alguna vez fue centauro y luego altar de sacrificio, ya no es el buque compañero de campaña con el que sorprendieron al mundo, una bandera extraña lo ha mutado en un leviatán maldito que hay que destruir.

El pequeño monitor “Manco Cápac” apoya la acción disparando contra los blindados adversarios. En el pueblo, a la izquierda, se destaca la torre de la iglesia de San Marcos cuyo atrio de hierro de Eiffel será el paredón donde el invasor ultimará a heridos y sobrevivientes el 7 de junio. Algunas casas más allá, la Casa de la Respuesta, escenario en el que un viejo Leónidas dejará grabado para la posteridad cuáles son los deberes sagrados de un militar. Mientras, en la base de ese morro, que en poco tiempo será un portal al Valhalla, a la sombra de la misma bandera de colores sangre y alba que Ugarte pronto llevará a la gloria en su alado Pegaso, se divisa en la bruma del combate un cañón naval de una batería de costa que se destaca disparando sin cansancio servida por los bravos de la Independencia, que buscan vengar con sangre propia y del enemigo el infortunio de su nave, pronto todos se inmolarán junto a su comandante quemando el último cartucho, pero aún es marzo y el toque hoy en Arica es de victoria, pues hoy la diosa Nike emocionada ha posado sus laureles a bordo de la Unión. ​